Colombia es uno de los países con más diversidad en fauna y flora, es tal su variedad que se ha convertido en uno de los principales focos de explotación animal, debido a esto el país es visto como uno de los principales lugares para conseguir y traficar ilegalmente fauna; habitualmente se exportan miles de especies a Europa y Japón consideradas núcleos del recibimiento de fauna tanto para su comercialización y en algunos casos consumo de las especies.
“Luego del narcotráfico y el negocio de las armas, el tráfico de animales es el negocio ilegal más lucrativo en todo el mundo, deja mucho dinero a quienes ejercen este hecho delictivo” señaló Luis Tovar, Médico Veterinario de la Universidad Antonio Nariño, y activista del colectivo Agenda Animal.
Mediante la Ley 17, de enero 22 de 1981 de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, se ratifica que Colombia adopta esta ley el 31 de agosto de 1982 para prevenir, castigar y rechazar todo acto que maltrate y atente contra la vida de las especies animales del país.
El tráfico de especies en Colombia es un problema grave, y aunque los entes encargados de controlar esta problemática unen sus fuerzas haciendo campañas de educación y prevención para evitar el tráfico de especies, a este no se ha dado la suficiente divulgación: “este problema está afectando de manera importante a nuestro país, ahora en cualquier plaza de mercado se encuentran animales y a veces es ilógico pensar que las condenas para los traficantes no pasan de un año es muy poco tiempo y por eso no les afecta seguir cometiendo este delito” Aseguró Andrea Cifuentes estudiante de Biología.

